Infieles

Ciega de calentura
La sorprendió en el baño de espaldas y mirándose al espejo. Sin que ella pudiera verlo, tapó sus ojos y la llevó hasta la habitación. Luego de indicarle que se arrodille la hizo acercar, esperando sentado y con el pene completamente enhiesto. Ella sintió la tibieza y el olor de aquella verga en el aire, disponiéndose rapidamente a disfrutarla. Con mucha ternura tomó aquél miembro entre sus manos, abrió su boca y lentamente comenzó a mamar. Una práctica que la encegueció realmente, pero esta vez de calentura.

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