Infieles


Desde que había llegado a la casa, la pareja de su padre se había convertido en su musa inspiradora de furiosas sesiones masturbatorias. En cada una de las duchas que ella se daba, él no podía evitar espiarla y registrar esos momentos en video para su propio deleite. Pero una mañana cegado por la calentura, ingresó en el baño más de lo normal y sin ningún reparo comenzó a masturbarse, hasta ser indefectiblemente descubierto. Lejos de encandalizarse, su madrastra lo invitó a acercarse y le brindó su ayuda para llegar a un placentero orgasmo.