Infieles

Mis inicios con los chicos
La inocencia no estaba dejando rastros, la curiosidad por el sexo opuesto era cada vez mayor y el deseo de poseer el cuerpo al desnudo de un chico ya no desaparecía con tus prácticas solitarias. Una excitación desbordante, cierta privacidad buscada con esmero y la compañía de un pícaro compañero fueron elementos suficientes para un mutuo intercambio de placeres. Tocar, acariciar, besar, chupar y refregar eran acciones propias de una intensiva búsqueda de goce, de una excitación desbordante, de una calentura a flor de piel. Eran prácticas demasiado osadas como para considerarlas inocentes, pero también demasiado inocentes como para considerarlas una primera vez. Te invitamos a contarnos como fueron aquellos primeros juegos sexuales en manos de un chico, esos que se jugaban en privado y a escondidas en una mutua búsqueda de satisfacción sexual.
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